El espejismo del 40%: Kicillof se fortalece mientras el Gobierno celebra una victoria vacía
Las elecciones legislativas del 26 de octubre dejaron al descubierto una verdad que el Gobierno nacional intenta disimular: la supuesta “ratificación popular” del rumbo libertario es, en realidad, un síntoma de desgaste y desconfianza. La Libertad Avanza obtuvo alrededor del 40 % de los votos a nivel nacional, pero lo hizo en un contexto de baja participación electoral, con apenas un 67,9 % del padrón concurriendo a votar —uno de los niveles más bajos desde el retorno de la democracia.
Si bien el resultado le permite sostener una primera minoría en el Congreso, lo cierto es que lo hizo en el marco de una de las participaciones más bajas desde el retorno de la democracia, lo que pone en duda la solidez del apoyo social que el Ejecutivo intenta exhibir. La apatía, la desmovilización y el desencanto fueron protagonistas de una elección que tuvo un fuerte tono plebiscitario sobre la gestión nacional.
Además, la suma de las principales fuerzas opositoras —La Libertad Avanza y el PRO— alcanzó el 40% del total de votos emitidos, pero sobre una base electoral mucho menor a la del balotaje presidencial de 2023. Es decir, los espacios anti-peronistas lograron retener apenas una porción de su caudal previo, mostrando una fragmentación y un desgaste que contrasta con la lectura triunfalista del oficialismo.
En la provincia de Buenos Aires, el resultado fue mucho más ajustado de lo que se preveía inicialmente. Si bien La Libertad Avanza se impuso, el recuento definitivo confirmó que la diferencia se redujo a solo 0,3 puntos porcentuales, lo que refleja un repunte del peronismo bonaerense impulsado por la estructura territorial y el liderazgo de Axel Kicillof. El gobernador logró sostener el peso político de la provincia, aun en un contexto nacional adverso y con una baja participación electoral.
Desde una perspectiva política, la elección consolida a Kicillof como el principal referente opositor con poder real. Mientras el Gobierno intenta capitalizar un resultado relativo, el mandatario bonaerense emerge fortalecido por haber contenido el avance libertario en el distrito más grande del país, manteniendo su cohesión interna y su capacidad de gestión, incluso en medio de las tensiones con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que marcan la disputa por el liderazgo del espacio peronista de cara a 2027.
En definitiva, el oficialismo nacional puede celebrar un porcentaje, pero no un consenso. Los números, la abstención y la realidad territorial muestran que la sociedad envió un mensaje de advertencia. Y que, en medio de la incertidumbre, Axel Kicillof sigue siendo —hoy— el dirigente más sólido del peronismo y una figura con proyección nacional indiscutible.

